Archivos Mensuales: diciembre 2012

Un año de hazañas, polémicas, fraudes y hallazgos históricos

2012 estuvo repleto de información científica que quedará en el recuerdo. Desde grandes hazañas y descubrimientos, como el aterrizaje del ‘Curiosity’ o el hallazgo del higgs, hasta polémicas internacionales, eventos climáticos extremos y el efecto de los recortes en I+D

Curiosity en MarteAmpliarEl equipo del Mars Science Laboratory festeja el aterrizaje de ‘Curiosity’ en Marte. / NASA

Los calendarios, como nos han demostrado este año los mayas, no son más que una herramienta para sistematizar nuestras vidas. Sin embargo, son muy útiles para realizar balances, para mirar ordenadamente al pasado, para recuperar la perspectiva sobre lo ocurrido. Y el año que ahora acaba merece un repaso vibrante por sus 366 días de ciencia mayúscula, jornadas cargadas de hazañas históricas, aventuras épicas, hallazgos esperadísimos y fracasos estrepitosos. Aunque si por algo se recordará 2012 es porque la ciencia volvió a ensanchar las fronteras del ser humano. Nuestras capacidades tecnológicas nos llevaron hasta donde nunca habíamos llegado: se cruzó un nuevo umbral en la física de partículas, se alcanzaron metas más remotas en la exploración espacial, y el hombre logró rebasar límites físicos que parecían inalcanzables.

Ciencia extrema

Nunca se había llegado tan alto para después caer tan rápido como lo hizo Felix Baumgartner el 14 de octubre. El primer hombre que lograba romper la barrera del sonido al lanzarse a pecho descubierto desde la estratosfera: 1.342 km/h de velocidad tras caer desde 39 kilómetros de altura. Nunca se había llegado a un punto tan profundo como el que alcanzó el cineasta James Cameron el 25 de marzo: logró sumergirse 10.898 metros hasta el fondo de la fosa de las Marianas en su pequeño submarino, una expedición que llevaba ocho años preparándose.

Deepsea ChallengerAmpliarImagen del Deepsea Challenger con el que James Cameron alcanzó las profundidades de Las Marianas. / Mark Thiessen / National Geographic

A comienzos de año, se había roto otra frontera, y de forma literal. Tras varias décadas de trabajo, el 5 de febrero un grupo de investigadores rusos comandados por Valery Lukin llegaron hasta el lago Vostok, una gigantesca reserva de agua dulce protegida bajo una capa de casi cuatro kilómetros de hielo antártico desde hace millones de años. Aunque el primer análisis de esas aguas haya resultado decepcionante, se espera que en 2013 recibamos noticias fascinantes sobre la evolución de la vida en la Tierra. Esta misma semana, un equipo británico ha fracasado en su intento de hacer lo propio, una evidencia más de lo complejo del logro ruso.

Un año de polémicas

La ciencia ha vivido una de las temporadas más moviditas que se recuerdan. Investigadores y su trabajo, en entredicho. En algunos casos, como en Italia, incluso se han visto encarcelados por, a ojos de la sociedad, no cumplir su labor. Los sismólogos condenados por homicidio tras el terremoto de L’Aquila siguen alimentando el debate. ¿Qué esperar de los científicos? Honestidad y rigor, cualidades que faltaron en la mayoría de los estudios que se retiraron de las revistas científicas, según evidenció un estudio publicado en PNAS: desde 1975, el fraude científico se ha multiplicado por diez. En España conocimos el caso de Jesús Ángel Lemus, que solo fue uno de los muchos escándalos del año, aunque el récord absoluto lo lograra el japonés Yoshitaka Fuji, que se sacó de la manga nada menos que 172 papers.

El fraude científico fue uno de los grandes actores de 2012

También fue vapuleado el trabajo del biólogo molecular francés Gilles-Eric Seralini, publicado el 19 de septiembre, sobre los riesgos de los alimentos transgénicos. Antes de que pasara un mes, tanto expertos como autoridades alimentarias europeas tumbaron sus resultados calificándolos de “calidad científica insuficiente”. Muchos meses antes, habían sido las autoridades de EEUU las que habían querido frenar la divulgación de los resultados sobre la investigación del H5N1, el supervirus de la gripe aviar, el mayor caso de censura científica que se recuerda. Tras una reunión al más alto nivel de especialistas y políticos en julio, se decidió que el Despacho Oval seguirá teniendo la última palabra sobre lo que se publica en relación a estos virus especialmente letales.

Ambiente caldeado

Hace mucho que la ciencia dejó la controversia del calentamiento global para políticos y tertulianos. Los acontecimientos climáticos ignoran los juegos dialécticos de los hombres pero siguen el camino que estos, en buena medida, le imponen con sus actos. El huracán Sandy, que provocó la muerte de al menos 253 personas en su camino, obligó a los candidatos a presidente de EEUU a hablar del cambio que se avecina. Varios estudios, como el publicado en Nature Climate Change en marzo, demostraron que se puede relacionar el cambio climático con la cantidad, evolución y gravedad de desastres naturales y fenómenos extremos como inundaciones, sequías, tormentas y olas de calor.

El cambio global se hizo más presente que nunca

El 19 de septiembre todos los medios recogieron una de las noticias del año: tres días antes se había registrado el mínimo histórico de extensión del hielo del Ártico. A falta de los últimos datos para cerrar el año, la NOAA, en EEUU, y la Organización Meteorológica Mundial nos advierten de que 2012, como diría un locutor de radiofórmula, entrará directamente a lo más alto de las listas de años más cálidos de la historia. Por si esto fuera poco, se multiplicaron los fenómenos extremos y olas de calor por todo el planeta, que registró una temperatura media 0,45º por encima de la media registrada entre 1960 y 1991. Otro récord: noviembre fue el 333º mes consecutivo que marcó una temperatura por encima de la media del siglo XX.

Mister Higgs, I presume?

Tras cinco décadas de teorías y experimentos, un emocionado Peter Higgs asistía en vivo a una histórica presentación de resultados por parte de los dos equipos que andaban en busca de la partícula que lleva su apellido. Como otros muchos eurekas de la historia de la ciencia, se recordarán las palabras pronunciadas el 4 de julio por el jefe de todo, Rolf-Dieter Heuer, en la sede del CERN: “I think we have it” (creo que lo tenemos). Este hallazgo veraniego, cuya certeza es superior al 99,99994%, es uno de los avances científicos más importantes de la historia de la física y servirá para darle sentido a grandes teorías y para abrir el camino hacia otras nuevas. Como señaló la revista Science en su repaso del año, este descubrimiento es “Ciencia con mayúsculas”, de los que ocurren muy pocas veces.

Nuevos mundos

ExoplanetaAmpliarImpresión artística del exoplaneta que orbita en torno a Alfa Centauri B. / Nature

La NASA volvió a gritar de alegría cuando el 6 de agosto posaron suavemente en Marte un laboratorio de seis ruedas y casi una tonelada de peso llamado Curiosity. Más allá del reto tecnológico que supuso el aterrizaje, de las impresionantes fotografías que envía el aparato y del despliegue de curiosidades provocado por la agencia espacial para llamar la atención, Curiosity ya está haciendo ciencia sobre la superficie marciana. Hace solo unos días, la NASA anunció que pretende llevar otro de estos artefactos tan útiles hasta el planeta rojo en 2020, para seguir obteniendo valiosa información que permita enviar humanos hasta su órbita en la década de 2030.

Mucho más tardarán los humanos en llegar a otros exoplanetas similares a la Tierra, como el anunciado en Nature el 17 de octubre: un planeta razonablemente similar a la tierra en el vecindario de al lado, Alfa Centauri B, observado desde el telescopio de La Silla (Chile). Este año se han descubierto muchos otros mundos en distintos sistemas solares; hace volar la imaginación pero también nos demuestra que nuestro entorno planetario no es tan excepcional como cabia pensar. Además, en el ámbito de la exploración espacial, se probó con éxito la nave privada SpaceX Dragon, se anunciaron nuevos planes para llevar turistas a la Luna, y perdimos al primer hombre que la pisó, el mítico Neil Armstrong.

El higgs y el Curiosity, los logros más señalados

Recortes y futuro

Cuando se revise lo sucedido en 2012 con una perspectiva de décadas, es posible que veamos un escalón, o un precipicio, en el que tropezaron muchas investigaciones y proyectos científicos. La crisis financiera arrasó como un tsunami la inversión en I+D en todo el mundo, y no hubo Gobierno que no recibiera duras críticas de sus investigadores por culpa de los recortes. Problemas para financiar la ciencia desde Bruselas, en EEUU, en Canadá, en India, en Italia, en Francia… Sin embargo, todavía quedan esperanzas. Porque si algo nos muestran los calendarios es que por delante solo tenemos futuro y el porvenir, desde siempre, lo reescribe la ciencia. Dentro de un año, veremos qué nos proyectó para 2013.

Archivado en: 2012, Curiosity, Higgs, I+D

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Un laboratorio virtual para el desarrollo


Un profesor español del MIT idea un laboratorio a distancia que ya han usado más de 7.000 estudiantes de 12 países, entre ellos mil africanos, para hacer 100.000 experimentos

Más noticias de: ciencia para el desarrollo, electrónica, informática, procesadores, transistores

Miles de estudiantes de decenas de países se han beneficiado ya de un experimento que un profesor español ideó como respuesta a una frustración. Jesús del Álamo enseña ingeniería electrónica en el MIT, donde trata de que sus alumnos aprendan todos los secretos sobre el funcionamiento de los transistores y qué funciones tienen los circuitos cuando los conectas de una determinada manera. El prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts, cuyo lema es “mens et manus“ (mente y manos), cuenta con laboratorios muy avanzados, pero Del Álamo quería lo que busca cualquier profesor en cualquier escuela del mundo: demostrar a sus estudiantes cómo funcionan realmente las cosas. Y quería hacerlo en su clase.

Estudiantes de la Universidad de Dar Es-Salaam (Tanzania) prueban un prototipo de iLab. /

“Para mí era todo demasiado teórico, en una clase demasiado grande, con muchos estudiantes y, además, los equipos que se necesitan para tomar este tipo de medidas son muy caros y requieren de un aprendizaje relativamente sofisticado”, explica ahora Del Álamo en su despacho del MIT, con vistas al fabuloso campus de Cambridge (Boston, EEUU) por el que pasan unos 10.000 alumnos al año. Era el año 1998. En los orígenes de la red, Del Álamo pensó que podría crear un laboratorio que fuera accesible de manera remota, donde él pudiera configurar un experimento y los estudiantes pudieran acceder a ese sistema experimental, controlando el equipo como si estuvieran delante de él para tomar tomar medidas. Un laboratorio real, por tanto, con equipos reales, pero accesible de manera virtual para todos sus alumnos.

Así nació iLab, un proyecto de cuya envergadura real Del Álamo sólo comenzó a ser consciente un par de años después de ponerlo en marcha. “Me di cuenta de que era un concepto muy poderoso”, cuenta. La primera ventaja del iLab es su flexibilidad: se puede acceder al laboratorio desde cualquier lugar y a cualquier hora del día. Esto es especialmente importante cuando los alumnos tienen que realizar experimentos en lugares de difícil acceso, como el reactor nuclear experimental que existe en el campus del MIT. “Los estudiantes del departamento de Física hacen experimentos en ese reactor, y normalmente tiene que soportar medidas de seguridad muy estrictas. Es algo que odian”, cuenta Del Álamo. “Lo que hicimos fue crear un sistema para analizar rayos de neutrones, todo controlado de manera remota, con lo cual los estudiantes pueden usarlo sin necesidad de desplazarse. Es un ejemplo en el que el acceso a través de la red añade mucha flexibilidad y, además, ofrece acceso a todo el mundo a un laboratorio único”, añade.

Es un proyecto, además, exportable, que se puede usar en otras disciplinas más allá de la electrónica, como la química y la física. Y  es, en tercer lugar, escalable: permite que un número considerable de estudiantes compartan instalaciones caras y complejas, lo que reduce sustancialmente su coste. “Cada universidad en el mundo tiene duplicados laboratorios que podrían ser compartidos por todos, lo que significa que podrías tener menos laboratorios, mejor equipados, accesibles a todos los estudiantes y en los que, además, se pueden compartir también los resultados de los proyectos”, resume Del Álamo.

 Bill Gates visitó hace dos años el campus del MIT para interesarse por el iLab

Pero fue una cuarta razón la que realmente impulsó a este profesor español, que trabaja en el MIT desde 1988, a dedicar buena parte de su tiempo al iLab: la educación para el desarrollo. Durante una visita al MIT de los presidentes de varias universidades africanas, Del Álamo les explicó el proyecto. Ellos, entusiasmados, pidieron ayuda a la Fundación Carnegie. Y así llegó el iLab al corazón de África.

“Ellos han trabajado con nuestro laboratorio pero, además, hemos desarrollado proyectos con ellos. Por ejemplo la Universidad de Makelele, en Uganda, ha creados nuevos laboratorios en electrónica o energía solar”, explica Del Álamo. Además, muchos de esos alumnos han viajado al MIT y compartido sus experiencias. Más de mil estudiantes africanos han usado ya el sistema del profesor español, que también ha dado el salto a países como Italia. No ha llegado a España. “He dado alguna charla en España pero, sí, es un poco extraño, no sé porqué no hemos trabajado aún en este país”.

Un estudiante practica con un experimento en iLab. /

Gran parte de la explicación se debe a que el iLab es la pasión de Del Álamo, pero no es su principal campo de trabajo. El profesor investiga alternativas al silicio que le permitan burlar la ley de Moore; iLab fue solo la manera que ideó para compartir sus experimentos. Eso no significa, sin embargo, que no crea en el poder de la idea: “Creo que este concepto puede revolucionar la educación de la ciencia y la ingeniería en el futuro”, asegura.

Del Álamo necesita algo más que fe. El proyecto ha sido financiado hasta ahora por la Fundación Carnegie y Microsoft; el propio Bill Gates visitó el campus hace algo más de dos años  para interesarse por él. Pero el proyecto está maduro, y esa financiación ha concluido. “En este momento estamos buscando un modelo económico para poder seguir adelante”, explica Del Álamo. “Desde este año, a las universidades europeas les cargamos cierta cantidad, algo más típico de la red. Por eso, yo animaría a las universidades que quieran trabajar con nosotros a experimentar con el concepto, y a encontrar un patrocinador para financiarlo”.

«Creo que este concepto puede revolucionar la educación de la ciencia y la ingeniería en el futuro»


Jesús del Álamo Profesor del MIT

El profesor trata, también, de convencer a sus colegas, en el MIT y en otras universidades, del poder educativo y científico de su idea, que permite compartir ideas, experimentos y proyectos, en cualquier momento, y permite a estudiantes sin recursos poder utilizar los laboratorios de una de las instituciones que más premios Nobel atesora en todo el mundo (un total de 78). “Necesitamos convencer a los colegas de que este proyecto tiene sentido, que experimenten con ello y que vean de qué manera puede enriquecer sus cursos. Pero para mí no hay ninguna duda de que va a salir adelante”, concluye Del Álamo.

Los protagonistas de 366 días de ciencia

Peter Higgs              

La investigación en 2012

‘Materia’ selecciona algunas de los rostros más representativos de las noticias científicas de 2012. Los 366 días de ciencia que hemos disfrutado este año han estado cargados de emociones como pocos, con aterrizajes formidables sobre el planeta rojo y descubrimientos fascinantes que quedarán para siempre en los libros de física.

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